CHAJURDÓN DE PEDRO
El abandono de buena parte de las tareas agrícolas y ganaderas es lo que está
propiciando
la ruina y el deterioro de estas construcciones rurales; que aunque
arquitectónicamente no son
de primer orden no se las puede negar el gran valor histórico y etnográfico
que tienen.
¿ Cuántos buenos momentos han pasado sus propietarios entre sus paredes?, ¿
Cuántas historias
no se habrán contado alrededor de esos fuegos hechos con madera de roble y de
castaño para cocer
un mojo o un esplendido café de puchero o simplemente para quitarse los fríos
invernales?,
¿ Cuántos negocios y problemas familiares no habrán encontrado una solución
entre sus piedras?.
Es por ello que es nuestra obligación intentar conservar los que aún se
encuentran en pie con el
fin de legárselo a las generaciones venideras como un testigo del paso de los
tiempos y de la capacidad
de nuestros ancestros en la búsqueda y construcción de refugios ante las
inclemencias del tiempo.
No podemos por más tiempo seguir inmersos en un proceso de desnacionalización
que nos lleva
a rechazar nuestra cultura y nuestras costumbres, sustituyéndolas por otras que
creemos superiores
MEDIDAS
A medio camino entre el Calvario y el Becerril, en una finca dedicada al cultivo
hortofrutícola, se encuentra uno de los más bellos y mejor conservados
chajurdonis de tamaño medio acebanos. Su bóveda cubierta por una hermosa capa
de hiedra le da un toque casi mágico. En la actualidad se encuentra en uso por
el propietario de la finca. Tiene las siguientes medidas:
Puerta, Ancho: 1 metro
Altura: 1 metro y 50 C M
Diámetro: 3 metros
Perímetro: 16 metros
Grosor Pared: 74 C M
Altura bóveda : 3 metros