Este trabajo no pretende ser un estudio profundo sobre la Reconquista de las tierras de Sierra de Gata y de Coria; ya que ello sería imposible plasmarlo en Internet. Con este breve estudio se pretende dar una visión global de uno de los periodos de la historia de estas tierras más trascendentales y que más ha condicionado el desarrollo posterior de la vida de las gentes que habitaron esta Comarca. Pero tan importante como lo anterior es sacar a la luz la relevancia que tuvieron las construcciones militares de esta sierra que sirvieron para defender unas tierras ansiadas por unos y por otros, y de las que nos quedan unos cuantos vestigios repartidos por unos cuantos pueblos.
De estas fortalezas militares nos hemos centrado tan sólo en cinco (Almenara, Santibáñez, Coria, Trevejo y Eljas) que son las que mejor se conservan y las cuáles tuvieron una mayor relevancia en el pasado.
Las tierras de Coria y de Sierra de Gata se convirtieron durante la Reconquista en un objeto preciado tanto para leoneses, castellanos como portugueses. Durante bastante tiempo las razzias tanto de unos (árabes) como de los otros (cristianos) eran continuas.
La transierra era la provincia norte del Garb (al-gawr “río que después de ser navegable desaparece”) y recibía el nombre de al-Kasar ibn Abú Dané (provincia del castillo de los hijos de Abu Dané) según Gervasio Velo y Nieto. Esto se podría corresponder con la denominación que recoge María Ángeles Pérez Álvarez en su libro Fuentes árabes de Extremadura y que atribuye a Al-Idrisi “en el Iqlim del castillo incluye el castillo que le da nombre: Abu Danis, Evora, Badajoz, Jerez, Mérida, Qantaraf al-sayf y Coria (el clima del castillo equivale a la cora de Badajoz de Yaqut y a los términos de Badajoz y Exitania de al- Razi)”
La población árabe de la zona, según los historiadores, era principalmente bereber procedente del norte de África (de la tribu de los Masmuda entroncados con los Baranis)[1]; aunque hay otros autores que incluyen a los Hawwara, Banu Farfam, Nafza, Kutama[2], y para otros eran los Miknasa, Baranis (entroncados con los Masmuda y representados por los Banu Tayit[3] . Esta población se dedicaba al cultivo de árboles frutales, olivos y productos hortofrutícolas que se complementaban con una ganadería fundamentalmente caprina.
Al-Istajri, junto con otros geógrafos árabes, que cita Juan Antonio Pacheco Paniagua en su libro Extremadura en los geógrafos árabes, sitúa a Coria en la misma categoría que otras ciudades hispano-árabes como Toledo, Jaén, Nafza, Zaragoza, Lérida, Guadalajara, Trujillo y Mérida. Es por todo ello que estas tierras y en concreto la ciudad de Coria, sede del antiguo obispado visigodo, fuesen defendidas hasta la extenuación por una población árabe-bereber que las consideraban como propias, independientemente de que tan sólo llevasen en la península ibérica, y en concreto en estas tierras, 150 años.
Durante bastantes años, antes de que se produjese el primer ataque cristiano contra estas tierras, las tribus beréberes intentaron asentarse en este entorno pero los diversos enfrentamientos con la clase dirigente árabe impidió que hubiese un desarrollo normal, esto unido a los posteriores ataques cristianos convirtieron a la Sierra en tierra de nadie por lo que la huella islámica, arquitectónicamente hablando, ha quedado limitada a algún resto en las fortalezas militares que posteriormente cayeron en manos cristianas.
En el año 860 de nuestra era se produce una de las primeras incursiones de los ejércitos cristianos de la mano de Ordoño I la cuál será el inicio de la Reconquista en estas tierras.
Las huestes cristianas se enfrentaban a una red de castillos, atalayas y pequeñas torres de vigilancia que fundamentalmente servían para proteger a una de las posesiones más preciadas que tenían los árabes en sus manos, la Qurya (Coria), que se había transformado en un waliato independiente de la mano de un reyezuelo árabe de nombre ZETH[4] .
Los siguientes reyes tanto castellanos como leoneses serán los encargados de consolidar el poder cristiano en estas tierras:
Alfonso VII (El emperador) tiene dos hijos Fernando II (de León) y Sancho III (de Castilla)
Fernando II (de León) tiene como hijo a Alfonso IX
Sancho III (de Castilla) tiene como hijo a Alfonso VIII.
En 1156 se constituye la Orden de Alcántara, inicialmente San Julián del Pereiro, en la aldea del Pereiro cerca de la ribera del río Coa por parte de unos caballeros salmantinos, que inducidos por el consejo de un ermitaño de nombre Armando; el cual había combatido a los sarracenos en Siria en una de las últimas Cruzadas, eligen este sitio rodeado de perales para levantar su primer convento.
Estos deciden colocarse en la vanguardia de la Reconquista cristiana de estas tierras, lo que supondrá una presión sobre las tierras controladas por la población musulmana que hará que esa magnífica red de castillos y fortalezas se muestre insuficiente para contener esas ansias expansivas de las tropas cristianas, cuyo objetivo final era la recuperación de la sede del antiguo obispado de Coria.
Las huestes cristianas adoptan una estrategia envolvente atacando por dos antiguas vías de comunicación romanas la Vía Dalmacia y la Calzada Guinea; ya que el acceso por la cima de Jálama o por el antiguo puerto de nombre Almazzay ( Puerto Perales) era muy arriesgado por lo escarpado del terreno. En 1213 Alfonso IX inicia la reconquista definitiva de la transierra con dos columnas como anteriormente había hecho su abuelo, una por Trevejo, Eljas, Salvaleon y otra por la vía Dalmacia conquistando Almenara y San Juan de Mascoras

Poco a poco las sucesivas razzias cristinas van consolidando las conquistas de tierras y una vez fijado como centro repoblador a Ciudad Rodrigo, en detrimento del antiguo poblado de nombre Caliabria, y gracias a los diferentes fueros que se van otorgando, así como a las distintas exenciones fiscales que se contemplan en los mismos para los nuevos colonos de estas tierras que proceden del norte de la península; la Sierra de Gata se va poblando apareciendo pequeñas aldeas que aprovecharán antiguos asentamientos romanos, vettones; así como alquerías árabes.
Con el paso del tiempo algunas de ellas se constituirán en villas, otras serán sedes de las distintas encomiendas que la orden de Alcántara otorga a algunos de sus miembros y otras como, El Azevo (en 1310 pasa a la Tenencia de Dº Gonzalo Pérez Gallego. Maestre de la Orden de Alcántara. Después de que éste apoyase al rey Fernando IV en la toma de Algeciras), alternarán su posesión entre la Orden de Alcántara, el obispado de Coria y algún que otro señor feudal[5].
La dificultad para controlar todas estas tierras que se iban conquistando por parte de la orden de Alcántara provocó que algunos partidos o zonas se las quedasen sus competidores como hizo el obispo de Coria que se apropió del partido de Sierra de Gata, así como de las villas de Azauche, Portezuelo y Ciudad Rodrigo de Elxas y Navas Frías[6].
Durante siglos hubo fuertes disputas entre la diócesis de Coria y la Orden de Alcántara, así como con la Diócesis de Ciudad Rodrigo por el control de estas tierras y el cobro de los diferentes impuestos que se generaban en las distintas parroquias que se encontraban bajo sus controles.
Sierra de Gata en el año 1233 era un paraíso para estas gentes, prueba de ello es que los obispos para evitar tener que retirarse a descansar a Ceclavin y así eludir los calores del verano eligieron los jardines y huertas de Sierra de Gata, que hoy llaman Villanueva del Obispo. [7]
Varios autores han intentado clasificar las distintas fortificaciones de Sierra de Gata entre ellos nos quedamos con la realizada por Gervasio Velo y Nieto y la realizada por Publio Hurtado.
Gervasio Velo y Nieto en su libro “Coria: Reconquista de la Alta Extremadura” realiza una amplia catalogación y descripción de todas estas fortalezas serranas citando las siguientes:
Eljas: Rapapelo y Eljas
Trevejo: Castillo de Trevejo
Gata: Torre Almenara y una pequeña atalaya
Santibáñez el alto: San Juan de Mascoras.
Valverde del Fresno: Salvaleón
Moraleja: Milana, Godos
Coria: Castillo de Coria, Xerit
Publio Hurtado cita alguno más como: el castillo viejo de Jálama, San Martin de Trevejo, Gata, Torre de Don Miguel, etc. Creemos que este autor se ha basado en la Crónica de la Orden de Alcántara de Torres Tapias y en la Crónica de las tres Órdenes de Caballería de Francisco Rades para confirmar la existencia de los siguientes castillos, Torres o Casas fuertes:
Gata: Tenía un castillo denominado por sus vecinos Torrejón por sus amplias proporciones, otra llamada Fortín y otra Torrecilla todas estas han desaparecido[8]. Este dato lo confirma Velo y Nieto en su obra y nos comenta que debería ser un mero señuelo ya que donde realmente se protegía la ciudadanía era en la Torre Almenara[9]
Milana: Dio el Rey al Maestre D. Frey Garcia Sánchez la villa y castillo de Milana. El castillo tenía muro y barbacana asentada en lo alto de un cerro donde se juntaban los ríos Arrago y Gata a tres leguas de Coria, siete de Alcántara y una de Moraleja.[10]
Fue construido por Frey Domingo prior de la O. de Alcántara. Fernando II se lo donó primero al temple y luego Alfonso IX a la O. de Alcántara.
También se la conoce por Torremilanera. Tan sólo queda de ella una parte de la cueva que utilizaban sus habitantes para cuando había un asedio poder bajar al río[11]; ya que Carlos V ordenó su derribo puesto que se creía que podía ser refugio de los comuneros que actuaron en la comarca.[12]
Salvaleón: Plinio dice que en la Lusitania existía un municipio llamado Interamna o interamnia del que hablan unas inscripciones halladas en Mérida y que se cree que se corresponden con Salvaleón o Milana[13].
Los musulmanes antes de que cayese en manos cristianas lo arrasaron. Con la derrota de Alarcos los musulmanes se apoderaron de nuevo de Salvaleón pero antes de que lo volviese a conquistar Alfonso IX lo volvieron a derruir.
Fue reconquistado inicialmente por Fernando II de León y posteriormente se volvió a perder.
En 1253 Alfonso IX cede Salvaleón a la O. Alcántara por los servicios prestados en Murcia. En 1227 se le había concedido el fuero de Coria señalando los términos de este lugar que se debía haber conquistado dos años después de las Navas de Tolosa[14]
En 1306 se da el privilegio a Cilleros, aldea de Salvaleón, de ser villa dándole infinidad de favores para que se poblase el 20 de octubre de 1306.
En 1369 por orden del Maestre Dº Melen Suárez levantaron bandera por el Rey de Portugal [15].
Frey Domingo: Edificó una fortaleza que se llamaba peña de Frey Domingo entre las encomiendas de Zarza y Moraleja[16] .
Robledillo: Se menciona un castillo en este pueblo que fue tomado por las armas por el Clavero de la Orden de Alcántara, Dº Alonso de Monroy, cuando éste se escapó del presidio de Alcántara al que le tenía sometido el Maestre de esta Orden[17].
Rapapelo o Torres de Fernán Centeno: Sólo quedan de él los cimientos en la sierra de Eljas. Fue la guarida del afamado bandolero Fernán Centeno desde la que asoló toda la comarca[18].
Castillo de San Martín de Trevejo: Sufrió enormemente con la guerra de la Independencia Portuguesa y se terminó de derrumbar en el siglo XIX[19] .
Hernán Pérez: Quedan restos en la colina Fresneda, en el término de Ceclavín[20].
Castillo Viejo: Se cree que existió uno en el monte Quelama[21].
Godos: Denominado así porque se cree que fue edificado por los visgodos[22] .Entre el río Arrago y Alagón se ven las ruinas desde los canchos de Ramiro. De este castillo se apoderó Fernán Centeno hasta que lo expulsó el capitán Ramiro[23].
Torre de Don Miguel: En 1225 el comendador de Santibáñez, Frey Miguel Sánchez, edificó esa torre[24] .
Valverde del Fresno: Fue duramente combatido por los portugueses hasta su total destrucción.
Xerit: Se cree que estaba entre el castillo de la Atalaya y Coria cerca del arroyo morcillo, no lejos del río Alagón, posiblemente en la dehesa de las mesas. Alfonso VII dirigió desde él el sitio de Coria en el siglo XII y Fernando II hizo lo mismo[25].
Todas estas construcciones militares se muestran mudas ante el devenir de la historia, recordando con melancolía tiempos pasados gloriosos en las que sirvieron como baluartes defensivos; tanto en los conflictos entre cristianos y musulmanes, como en las guerras civiles que asolaron Extremadura en los siglos XIV y XV, como posteriormente en las batallas que libraron los portugueses contra el Real Ejército de Extremadura para conseguir su independencia en el siglo XVII. La última vez en la que demostraron su fortaleza y su carácter estratégico fue cuando sirvieron de refugio a los guerrilleros en la Guerra de la Independencia española, motivo éste por el que algunas fueron destruidas
ACEBO Y LA ORDEN DE ALCÁNTARA
Existen ciertas localidades que surgen a raíz de la Reconquista como fruto de la consolidación del dominio territorial cristiano sobre unas tierras musulmanas que vivieron una inestabilidad tanto del lado cristiano como islámico. La consolidación de este dominio cristiano llevó aparejada la aparición de un grupo de colonos ávidos del reparto de tierras que se iba a producir y que fueron el embrión de la sociedad actual de esta comarca.
El reparto no fue fácil, ni definitivo; por lo que algunas poblaciones cambiaron de manos sucesivamente de unos dueños a otros, como fue el caso de Acebo (El Azevo)
La noticia más antigua de la existencia de Acebo es un documento de 1235 donde se establecen los límites de la encomienda de Trevejo y que Dº Carlos Ayala Martínez recoge el su libro “Privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalem en Castilla y León S. XII y XV” Pág. 462-463
Posteriormente en la Crónica de la Orden de Alcántara de Torres Tapias nos encontramos con los siguientes datos:
De Sevilla pasó el rey D. Fernando con su ejército sobre Algeciras y la asedió, luego envió a alguna de sus gentes sobre Gibraltar tomándola por las armas. El asedio de Algeciras se iba alargando y las lluvias del invierno le obligaron a levantar el campamento. Hallóse el maestre Don Gonzalo Pérez Gallego con sus caballeros y vasallos en servicios de rey en esta guerra y él le hizo en pago algunas mercedes. Una confirmándole la tenencia del Acebo aldea de Coria con todas las aldeas en empeño por el dinero prestado don Alonso de Molina se había apoderado de Acebo y el rey atendió la queja y confirmó la tenencia de Acebo y las demás aldeas en Sevilla el 1 de marzo de 1310. Torres Tapias Pág. 486
El maestre Gonzalo Pérez Gallego pasó de Alcántara para tomar la tenencia de Coria de la que el rey le había hecho merced como pago por haberle prestado dinero. Estando en Coria compró bienes en término de Ciudad Rodrigo de Doña Urraca Vicente hija de Vicente Alonso vecino de El Azevo 1304. Torres Tapias. Crónica de la Orden de Alcántara Pág. 473.
Por los pocos datos que poseemos creemos que El Azevo, como se denominaba a este pequeño enclave en el medioevo, debió pasar de unas manos a otras hasta que finalmente acabó en poder del Duque de Alba.
La tenencia de la aldea de El Azevo en 1310 por parte de la Orden de Alcántara debió de ser por muy breve espacio de tiempo, ya que ni Francisco Rades ni Torres Tapias la vuelven a citar entre las propiedades que la Orden tenía en estas tierras.
Como testimonio nos queda tan sólo un pequeño escudo en una casa cercana a la fuente del Álamo que creemos con toda seguridad representa el emblema de la Orden, aunque la casa es de bastante reciente construcción.

Bibliografía:
Extremadura en los Geógrafos Árabes: Juan Antonio Pacheco Paniagua, Colección historia, Diputación de Badajoz, 1991
Crónica de la Orden de Alcántara, Torres Tapias
Crónica de las tres Órdenes de Caballería: Caltrava, Santiago, Alcántara, Francisco Rades Andrada.
Castillos, Torres y Casas Fuertes de la Provincia de Cáceres, Publio Hurtado. Cáceres 1927
Breve Historia de Coria, Alejandro Valiente Lourtau. Ayuntamiento de Coria 2002
Fuentes Árabes de Extremadura. Mª. Ángeles Pérez Álvarez, Universidad de Extremadura 1992.
Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (S. XII y XV). Carlos Ayala Martínez. Edt. Complutense.
Orden de Alcántara y Extremadura S XII y XIV. Feliciano Novoa Portela. Edt Regional de Extremadura. Mérida 2000
Extremadura en las luchas Políticas del siglo XV. José Luis del pino García. Colección historia. 1991 Diputación de Badajoz.
Extremadura Cristiana (1142-1350) Poblamiento, Poder y Sociedad. Conchina Montaña, Juan Luis de la . Universidad de Extremadura 2003 Cáceres.
Coria: Reconquista de la Alta Extremadura, Gervasio Velo y Nieto. Publicaciones del departamento de seminarios de jefatura provincial del movimiento, Cáceres 1956
Orígenes de la Iglesia en la Diócesis de Ciudad Rodrigo, Episcopado, Monasterio y Órdenes Militares (1161-1264), Juan José Sánchez-Oro Rosa. Centro de Estudios Mirobrigenses. Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. 1997.
El Bandolerismo en Extremadura. Fernando Flores del Manzano. Biblioteca Popular Extremeña 1992
Hernán Pérez, Historia de una Villa Medieval. Telesforo Torres González. Cáceres 1999
Historia de los Hombres y Pueblos de Sierra de Gata. Domingo Domené. 1991
Descubriendo Acebo, Perspectiva Histórica y Socioeconómica de un Municipio de Sierra de Gata. Jesús C. Rodríguez Arroyo 1999
[1] Mª Ángeles Pérez Álvarez. Fuentes Árabes de Extremadura. Pág 299
[2] Juan Antonio Pacheco Paniagua. Extremadura según los geógrafos árabes. Pág.41
[3] Valiente Lortau. Breve historia de Coria. Pág. 36
[4] Gervasio Velo y Nieto. Coria: Reconquista de la Alta Extremadura. Pág. 11
[5] Torres Tapias. Crónica de la Orden de Alcántara. Pág. 486 Tomo I
[6] Ibídem. Pág. 52
[7] Ibídem. Pág. 258
[8] Publio Hurtado. Castillos, Torres y Casas Fuertes de la Provincia de Cáceres. Pág. 150
[9] Ibídem. Pág. 16
[10] Torres Tapias. Crónica de la Orden de Alcántara. Pág. 219 tomo I
[11] Gervasio Velo y Nieto. Coria Reconquista de la Alta Extremadura. Pág. 20
[12] Publio Hurtado. Castillos Torres y Casas Fuertes de la Provincia de Cáceres. Pág. 160
[13] Torres Tapias. Crónica de la Orden de Alcántara. Pág. 162
[14] Feliciano Novoa Portela. La Orden de Alcántara y Extremadura. Pág.157
[15] Publio Hurtado. Castillos, Torres y Casas Fuertes de la Provincia de Cáceres. Pág. 209-210
[16] Torres Tapias. Crónica de la Orden de Alcántara. Pág. 122
[17] Francisco Rades. Crónica de las tres órdenes de caballería, Santiago, Calatrava, Alcántara. Pág. 45
[18] Publio Hurtado. Castillos, Torres y Casas Fuertes de la Provincia de Cáceres. Pág. 302
[19] Ibídem. Pág.211.
[20] Ibídem. Pág.274
[21] Ibídem. Pág.274
[22] Gervasio Velo y Nieto. Coria Reconquista de la Alta Extremadura. Pág. 11
[23] Publio Hurtado. Castillos, Torres y Casas Fuertes de la Provincia de Cáceres. Pág. 282
[24] Ibídem. Pág. 314
[25] Ibídem. Pág. 324